3º etapa – Irún - san Sebastián - 24km 7-8-2207


Esta etapa diría que es una de las más duras, pero creo que sería mentir, el país vasco es flipante en paisajes pero también en etapas duras.
Desayunamos en Irún y esperamos que habrán en un taller de bicis para echar un vistazo a mi bici que me hacia una movida al pedalear, me lo medio apañan y salimos, como sabéis seguimos pasando por dónde van los pelegrinos a pie ,subimos a la iglesia de la virgen de Guadalupe, pasando por unos humedales donde tienen una caseta de información sobre el humedal ,patos y demás desde allí ,subimos al monte jaizkibel que os cuento, fue jodidoooooooooooooooooo hay un cruce en el que está mal señalado el camino, ya que solo te da un paso habiendo dos uno en línea recta y otro hacia la izquierda ,que además no va por carretera si no por camino, empezamos cogiendo el que sube en línea recta, duro, duro, duro, en principio entre Juanjo y yo, subimos bici por bici, ya que hay un escalón de unos 2 metros aprox de alto, con las bicis arriba, cada uno con las suya subimos unos 50 metros, donde decidimos subir entre los dos bici por bici, a los 25 metros vemos que no hay huevos, comentamos de ponernos en retirada e ir por otro camino, pero soy un poco cabezón y no me gusta ir hacia atrás, Juanjo dice que me ayuda a subir mis trastos y el va por el otro camino, decidimos desmontar las bicis y uno subir la bici en el hombro y el otro las alforjas, las pasamos putas, camino estrecho muy , muy , empinado y en muy mal estado para subir andando imaginaros con una bici al hombro, cuando conseguimos llegar al final de la primera subida exhaustos, me quedo allí y Juanjo va por el otro camino, el todavía tiene que bajar los primeros 50 metros para coger el otro camino, quedamos en pasaje de san Juan, a esta subida las gentes de la zona la llaman el rompe culos porque todo el que baja se cae.



Me encuentro con un señor que está dando una vuelta, ( la ostia la vueltas que dan las gentes de la zona dan unos paseos diarios de muchos km ), el hombre es de Hendaya y me va contando historias de los pueblos de alrededor, me empuja la bici aunque le digo que no me ayude, que siga y me dice que no que me ayudara hasta llegar al siguiente alto.
( cualquiera le lleva la contraria aun vasco ¡ yo paso ¡ )
el paisaje no tiene comentarios montaña y playa
¡¡¡ que más se puede pedir ¡¡¡¡


Llego a pasaje de san Juan por una escalinatas que dan a la misma ría, que separa pasaje de san Pedro con pasaje de san Juan, allí me está esperando Juanjo en un banco sentado, la ría es grande y pasan por ella todo tipo de barcos ,damos una vueltas por el pueblo y nos tomamos un vinillo para reponer fuerzas, je je je, nos cruzamos con el quinteto de franceses, Maite , el alemán, y eli, allí no hay para sellar las credenciales y al pasar por la puerta del ayuntamiento había una señora, la preguntamos por el sello y nos dice que si queremos el del ayuntamiento nos lo pone y eso hicimos, el pueblo es muy bonito aunque la belleza de san Juan se encuentra en san Pedro, ya que desde allí las vistas de san Juan y su colorido son totales, el pueblo es o debe de ser muy pro vasco por las pintadas y objetos que vas encontrándote , la verdad es que se masca llamémosle el movimiento etarra, ( no sé si estará bien dicho pero creo que me explico bien ), para cruzar a san Pedro el camino pasa por cruzar en barca, ¡ es un punto ¡
desde san Pedro como siempre que va la cosa bien la jodemos, y empezamos a subir, desde un alto veo a la entrada de la ría un artefacto con una forma rara, pregunto
(la verdad es que me gusta preguntar y hablar con las gentes que me cruzo y como en cualquier parte de España la gente es muy amable ), y me dicen que es un semáforo para la entrada de los barcos en la ría, si os fijáis en la foto están tres cargueros esperando en la mar para poder entrar en la ría, es como un alicate ( atasco ) en Madrid.



El camino transcurre por un sendero estrecho a media altura de la montaña rodeado de helechos mola eeeeeeeeee ,encontramos varios arcos de puentes que tienen pinta de ser para llevar tuberías de agua y encontramos una entrada a una especie de cueva que inspeccionamos y decidimos que era la cueva del gran barba roja en tiempos de piratas, ¡ coño hay que tener imaginación no ¡ de los paisajes no os cuento
nada prefiero
que lo disfrutéis en las fotos, ya que con palabras yo por lo menos no sabría describir ,solo puedo decir repitiéndome que
¡¡ se salen ¡¡
A pocos km de san Sebastián, nos cruzamos con una indicación que mira hacia una casa en mitad del campo, que te dice, que eres bienvenido, yo que soy muy cotilla me acerco y me saludan un grupo de chavales bueno chavales de todas las edades pequeños y con canas, me ofrecen agua y me preguntan por el camino, todos muy amables me dicen que tienen un horno de pan , me regalan un paquete de pan de molde y unas galletas energéticas, que no se si darán fuerzas pero joder nos dio pena cuando se acabaron, me despedí y al salir otra vez al camino donde me estaba esperando Juanjo, vino otro chavalote ya de mayor edad corriendo y me dio unos panfletos para que los leyera, se trataba de una congregación religiosa de esas que hay 10 0 12 grupos por todo el mundo.



Llegamos a un alto donde se ve san Sebastián y la concha, el día esta nubloso y además es tarde vamos jodidos de tiempo como siempre, y el horario de los albergues ya sabemos cuál es, pasamos por la playa y nos hacemos unas fotos, hay una exposición de esculturas en el paseo marítimo, Juanjo y yo en el tema de las fotos lo llevamos muy bien ya que a él le gusta hacer fotos a escultura , monumentos y movidas de esas y yo soy más de paisajes , playas y demás, lo poco que vimos de san Sebastián nos gusto mucho, es muy bonito y muy pijo, joder la gente paseando parecían que iban de boda, para la bici está todo muy bien preparado tiene pinta de que las gente las utiliza mucho, además como te salgas del carril bici las gentes te echan la bronca , me falto hacer una foto y es que en un tramo de la carretera ¡¡ no en la acera ¡¡ estaba bien diferenciado el bordillo, el carril bici, el carril taxi bus, y el carril de los particulares ,muy bueno aunque en Madrid no creo que fuera posible.











Empezó a llover y conseguimos llegar al albergue, creo que fuimos los últimos en llegar, cuando llegas a un albergue y además tarde entras hablando bajito por que ya hay gente echada para dormir, a mi cuesta un huevo hablar bajito porque suelo hablar más bien en tono alto, nos recibió una señora mayor y una chavalita muy simpática, que nos indico donde podíamos comprar algo para comer y cenar, porque ya eran las 10 y tenía que cerrar, a si que todo en sigilo y sin luces nos fuimos apañando, allí estaban las mayoría del grupo que más adelante nos juntaríamos, aunque todavía o nos conocíamos o solamente nos saludábamos, esa noche cenamos en el patio del colegio, ( el albergue es un colegio) y ya era la segunda noche que charlábamos con bego y poli.


comentarios de bego y poli
Al día siguiente comenzamos pensando que este camino iba a ser un poco chungo, los paisaje que nos prometíamos nos los había hecho olvidar la N-I y pensábamos que no iba a ser tan concurrido y nos encontramos más gente de la esperada
Saliendo de Irún nos adentramos a las marismas y esto empezaba a estar bonito, lugar tranquilo, y fácil de andar. Comenzó a llover y nos pusimos las capas, en mal momento, ya había parado y empezábamos a subir hacia la Ermita de Guadalupe, llegamos empapados de sudor, se notaba que no andábamos finos. En lo alto se veía toda la bahía y al lado Hondarribia, una ciudad preciosa por la que esperábamos haber pasado. ¡Anda peregrinos! ¡Jode como suben! Bego estamos viejos, bueno poco a poco iremos haciendo pierna. Ahí conocimos a Nuria y las panteras de Valencia. Nos pusimos a charlar un poco con Nuria de que si se abre el pecho con un cigarrito después de la subida, que si el paisaje es precioso, también vimos un poco la Ermita y Nuria puso pies en polvorosa, haber quien la hecha mano. Mientras nos preparábamos para salir nos juntamos con las panteras y así más o menos casi todo el camino…. con la desesperación de Eva por la necesidad de un medio de transporte más confortable que sus sufridos pies, nos alegraba la caminata con sus comentarios y sus pequeñas quejas, a mi personalmente fue mi punto de referencia en los momentos más difíciles ya que me daba la visión de su cuerpo a través del pequeño desgarrón que tenían sus pantalones.



















Mas de poli y bego
Uno de los momentos más entrañables del camino fue cuando llegábamos a Pasajes, donde Bego y yo no íbamos a quedar, Eva decidió que era el momento de acabar con ese sufrimiento innecesario, al ver un coche. “Mi reino por un coche”, pero no hubo suerte esta vez. Llegando a las primera casas de Pasajes, comenzaron las primeras cuestas hacia abajo, estábamos cansados y las piernas tiraban horrores, eran una bajadas infernales, pero para Bego y para mí acababa la etapa. Nos encontramos con el panadero que era el dueño del coche con el cual nos habíamos cruzado antes. Después de unos saludos y una pequeña charla nos regaló unas barras de pan, teníais que ver como Eva bajaba las cuestas con la barra de pan, ¡más feliz...! Al llegar al puerto de Pasajes nos dirigimos a la plaza y buscamos una tienda para comprar algo de jamón y tomate para hacernos unos bocadillos de muerte, de muerte fue la hostia que nos pegaron y eso que teníamos el pan gratis. Con el solete que había salido en mitad de la plaza nos encontramos con Nuria, que había optado por dar paseo por las todas las cumbres y valles de Guipúzcoa. Nos preparamos los bocatas de media barra que nos duraron un suspiro y Bego intento localizar un albergue pero fue en vano y muy a pesar nuestro tuvimos que continuar camino, y no porque no estuviéramos a gusto con la gente que acabamos de conocer, sino que nosotros íbamos con otro plan más suave. Y ya los cinco cruzamos el río en la barca, y continuamos camino, no antes si catar el txakoli de una taberna emblemática, en la cual sus gentes nos abrumaban con sus historias y preguntas, fuimos muy bien acogidos y emprendimos la búsqueda del camino que ya habíamos perdido.








seguimos con poli y bego
Bajar ‘pa na’ no merece la pena, si luego tienes que subir, ¡Pedazo cuestas!, y con el cementerio a tu vera, ya sabes el trayecto corto. Comenzamos a subir, subir, subir y por fin llegamos a unos tramos más suaves, los paisajes costeros nos encandilaron, los boquecillos, las campas, es uno de los tramos más bonitos que hemos andado, también es muy duro pero nos encantó. Recuerdo ya en Jaizkibel la cantidad de hortensias que había en todo el camino pero en ese tramo final, ya llegando a Donosti parecía el paraíso…pero todo no podía ser una alfombra de flores, justo antes de llegar a Donosti nos encontramos unas cuestas abajo que yo pensaba que me mataba, una pendiente, un lugar sombrío y con el cansancio que llevaba, me estaba imaginando la pedazo hostia que me podía pegar, por fortuna solo tuvimos un par de patinazos y nada más pero ahí podía haber dejado el camino.
Mientras bajábamos unos más acojonados que otros, empezamos a hablar de las posibilidades de tomar un cafecito y un pequeño tentempié, ya que durante la jornada no pudimos comer en condiciones y apetecía una buena merienda. Llegamos a Donosti y lo primero un café, ni la Concha ni nada, un café. Entramos en un bar-restaurante modernito y tomamos un algo cada uno … pero Eva se tomo el vaso de leche de su vida, era más grande que ella, pero ahí, con un par, cortó el bollo con los cubiertos, como marcan las distancias cuando estás con desconocidos y el primero lo untó con delicadeza, pero el segundo metió hasta los dedos si te descuidas y es que el camino embrutece. Cuando acabamos de retomar fuerzas, eso creíamos nos quedaba ir al albergue pero antes íbamos a pasar por correos para que Isa y Eva me harían feliz dejando unas cuantas cosas, durante todo el camino las recordaba que con algo menos de peso irían mejor y por no aguantarme más me hicieron algo de caso, pero como ya sabéis no siempre tengo razón y sino recordar como acariciaba esa toallita perfumada, que conserve durante mucho tiempo.







Finalmente nos separamos hasta el albergue, allí nos duchamos Bego y yo nos fuimos a cenar como solo se merece mi Bego y al acercarnos al albergue nos encontramos con dos bicikleteros que estaban llegando. ‘Aupa Malaga’. ¿Quiénes iban a ser?. por la noche mientras se duchaban y cenaban estuvimos charlando con ellos, y nos contábamos los chascarrillos de la etapa del día y ya nos despedimos.




comentarios de isabel
Lo divertido de esta etapa fueron varias, la primera salir lloviendo y antes de empezar mi compañera de andaduras se calló casi a las puertas del albergue, rompiéndose, sin saberlo, el pantalón que llevaba puesto y dándose cuenta cuando ya estábamos llegando a San Sebastián por unas risas de una pareja bilbaína poli y bego, que conocimos en el Santuario de Guadalupe y con los que hicimos casi todas las etapas juntas. También comenzamos con más peso en nuestras mochilas de las necesarias, toda la gente que nos encontramos nos daban la misma opinión “debéis quitaros pesos, enviar en la primera oficina de correos cosas a casa”, y así lo hicimos en la oficina principal de correos de San Sebastián, enviamos casi 6 kilos, teníais que ver la cara de diversión que nos puso el personal de correos cuando nos vieron seleccionar la ropa y otros enseres que llevábamos en nuestras mochilas.
Durante la trayectoria, y antes de pasar por el pasaje de San Juan a San Pedro, el dedo de autopista de mi compañera nos hacía reir, pero tuvo sus frutos pues un panadero, que anteriormente con una sonrisa en los labios le decía que no con la cabeza, nos regaló 3 barras de pan, una de ellas fue comiéndosela por el camino y el resto las rellenamos con fiambre cuando llegamos a la plaza del pueblo comiéndonoslo entre risas y recordando lo ocurrido.
Y bueno que decir de los ciudadanos de San Sebastián, con varios kilómetros a nuestras espaldas, te das cuenta que ¡¡¡¡¡los demás huelen mejor que tú!!!!, y añoras tu baño y tu colonia.
Pero lo mejor, lo mejor, lo mejor del día, fueron las risas y el buen acompañamiento, el llegar al albergue y encontrarte a gente sana.







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